"Perilous Position of HMS Terror", Captain Back, en las regiones árticas en el verano de 1837". William Smyth (1800–1877).

La cadena AMCE ha emitido una nueva y genial serie producida por Ridley Scott; The Terror. La serie, basada en la novela histórica de Dan Simmons, cuenta como dos barcos de la Royal Navy, con la tecnología más avanzada de la época, navegan desde Inglaterra hasta el Ártico con la intención de descubrir el paso del Noroeste. Las naves quedan atrapadas en el hielo y se ven asediadas por algún tipo de bestia o de extraña criatura. Lo del ataque de una extraña criatura y la atmósfera sobrenatural se lo debemos a Dan Simmons pero la expedición, el misterio que la rodea y lo terrible del viaje es tan real como el desayuno de esta mañana.

La expedición, liderada por el explorador Sir John A. Franklin, zarpó del Reino Unido en 1845 con 129 hombres y dos barcos con la tecnología más avanzada de la época: el H.M.S. Erebus y el H.M.S. Terror. Cada uno de los barcos contaba con revestimiento de hierro en la proa, camarotes con calefacción,biblioteca y suministros de comida para tres años. La misión de la expedición era descubrir el paso del Noroeste.
En el verano de 1847 las cosas comenzaron a torcerse: 24 hombres habían muerto, entre los que se encontraba Sir John A. Franklin. Entonces el capitán Francis Crozier tomó el mando y más tarde una decisión fatídica: Al parecer los dos barcos de la expedición estaban atrapados en el hielo y Crozier ordenó proseguir, a pie a través del hielo, hasta algún punto en tierra firme. Pero nadie alcanzó tierra y el destino de la expedición de Franklin ha sido todo un misterio. Hasta ahora.

Terror (1813); Erebus (1826) Escala: 1:48. Plano que muestra la cubierta inferior para Terror (1813) y Erebus (1826), convertidos en buques de exploración para la Antártida.

Hace unos años un grupo de arqueólogos descubrió el H.M.S. Erebus, al sur de la isla del Rey Guillermo. Desde su descubrimiento, los arqueólogos, aparte de estudiar el pecio, han estado buscando pistas para encontrar al H.M.S. Terror.

Sammy Kogvik, un cazador inuit miembro de una unidad de las Fuerzas Armadas Canadienses, mencionó algo que había visto 7 años atrás, en la a bahía del Terror, en la isla del Rey Guillermo: un mástil de madera que sobresalía del hielo. Kogvik había examinado el mástil junto a un compañero y hasta le sacaron una foto, pero perdieron el documento en un accidente con la cámara de fotos. Volvió más tarde a sacar otra foto pero el mástil había desaparecido bajo el mar. Lo comentó como anécdota, ya que no había dicho nada durante siete años porque no tenía una sola prueba de la existencia del mástil. Pero el equipo decidió comprobarlo.
La bahía del Terror es un territorio casi inexplorado, aún así encontraron un paso para entrar y después de más de dos horas encontraron el mástil y un barco: el H.M.S. Terror. El barco estaba a unos 24 metros de profundidad y el mástil podría haber estado sobresaliendo y hundiéndose en el agua durante más de un siglo.

Terror (1813) Escala: 1:48. Plano que muestra los detalles internos de Terror (1813), Las alteraciones en tinta verde, con fecha del 12 de junio de 1845, se relacionan con la expedición del Paso del Noroeste de 1845 bajo Sir John Franklin.

Al parecer, el Terror ,se encuentra en buen estado de conservación y con la ayuda de sumergibles controlados a distancia han conseguido increíbles imágenes de la cubierta y, a través de las ventanas, muchas de ellas intactas, han podido ver desde una mesa de comedor con una lata de comida y botellas de vino hasta la campana del barco junto con otros utensilios. Basándose en las imágenes tomadas, se teoriza sobre que la tripulación pudo haber adaptado el navío para soportar otro de los crueles e inhumanos inviernos árticos.

La cultura oral de los inuit habla sobre un campamento, cadáveres y tumbas de la expedición en las costas de la bahía del Terror.

Como la expedición del H.M.S. Erebus y del H.M.S. Terror era de mucha envergadura y dado que no daban señales de vida, en 1847, se enviaron varios grupos de búsqueda. Durante doce años zarparon muchas expediciones con el fin de hallar información referente al H.M.S. Erebus y al H.M.S. Terror.

En 1852, el barco Resolute del almirante Edward Belcher también quedó atrapado en el hielo, pero consiguió salir de la delicada situación y, por si fuera poco, encontraron a Robert McClure, que también había salido a buscar a la expedición Franklin años atrás y que se le suponía muerto junto a sus hombres.

McClure sin duda era un tipo con suerte porque en sus intentos de salir del laberinto de hielo había acabado por descubrir y cruzado el Paso del Noroeste de pura casualidad, obteniendo el título de caballero por su hazaña.

En 1859 el explorador Francis McClintock encontró algunos esqueletos de miembros de la tripulación de la expedición Franklin. También descubrió una nota sobre lo que sucedió en la expedición, al menos hasta 1848. Según la nota, el H.M.S. Terror y el H.M.S. Erebus quedaron aprisionados en el hielo en septiembre de 1846 y, casi dos años después, Sir Franklin y otros 23 tripulantes habían muerto. El resto de los hombres decidieron seguir hacia el sur caminado, pero las terribles temperaturas y el hambre convirtieron la travesía en un infierno. Fueron muriendo uno a uno en uno de los viajes más horribles de toda la historia.

El hombre que se comió sus botas

John Franklin, durante un catastrófico viaje a pie por el noroeste de Canadá, ente los años 1819 y1822, perdió a once de los veinte hombres que formaban la expedición. Parece ser que hubo, al menos, un asesinato y se conjeturó sobre actos de canibalismo.

Los hombres al mando de Franklin tuvieron que comer lo que tenían a mano para sobrevivir llegando a comerse las botas de cuero que llevaban puestas. Esto hizo que Sir John Franklin se ganara el sobrenombre de «el hombre que se comió sus botas».