Foto publicitaria de Carl Stearns Clancy en la motocicleta Henderson Four, al final de la circunnavegación mundial en 1913.

Carl Sterns Clancy (New Hampshire, EEUU), contaba 22 años en 1912, cuando junto con su amigo Walter Rendell Storey decidió embarcar en Nueva York y dirigirse a Dublín. Volvió a New Hampshire después de recorrer 29.000 kilómetros viajando por el Reino Unido, Irlanda, Alemania, Bélgica, Suiza, Holanda, Francia, España, el norte de África hasta Egipto, la India, Malasia, China y Japón.

Al llegar a Irlanda los dos amigos montaron en sus motos Henderson Four (de cuatro cilindros en línea, 934 cc y sin amortiguación) y fueron a ver al editor de la revista The Irish Cyclist, Richard J. Mecredy, que les proporcionó algunos mapas y les ayudó a planear su viaje por Irlanda. Después, los dos motoristas embarcaron en un ferry que les llevaría hasta  Glasgow. Recorrieron el Reino Unido donde perdieron una de las motocicletas (la de Rendell) cuando un tranvía se la llevó por delante. Aún así continuaron su viaje recorriendo Alemania, Bélgica, Suiza y Holanda. Llegaron a París pero allí, Walter Rendell, decidió regresar a Nueva York.

Carl Sterns Clancy continuó el viaje cruzando España, llegando hasta el norte de África, que fue recorriendo hasta llegar a Egipto. Desde allí se dirigió a la India, China y finalmente Japón desde donde embarcó hacia Estados Unidos. De nuevo en casa cruzó desde San Francisco hasta Nueva York, para dar por finalizado su increíble viaje en agosto de 1913: 29.000 Km. de ruta en moto alrededor del mundo. Realizó el viaje vestido con traje y con la única protección de un casco (de aviación) y una pistola. Para ayudar a  financiar esta fantástica aventura enviaba artículos a Bicycling World y Motorcycle Review, una revista semanal con sede en Nueva York.

Clancy murió en Alexandria, Estados Unidos, en 1970. Después de su gran viaje se mudó a Virginia donde realizó documentales para el Servicio Forestal de los Estados Unidos.

Carl Sterns Clancy fue el primer ser humano en dar la vuelta al mundo en moto. Para lograr comprender la realidad de este increíble viaje debemos hacernos una idea de cómo era el mundo a principios del siglo pasado; en 1912 no existían ni el GPS, ni las tarjetas de crédito, ni gasolineras a cada paso.