Foto: Sonny Ravesteijn on Unsplash

Por desgracia ya tenemos otro animal convertido en juguete para regalar a niños y adultos. Esperamos que estas navidades no se os ocurra regalar o comprar uno de estos preciosos animales pero, si se os ha pasado por la cabeza comprar una ardilla o regalarla como mascota deberíais tener en cuenta unas cuantas cosas: la primera, que la ardilla está mejor saltando y correteando por un bosque que en una maldita jaula. Si con esta primera razón no es suficiente para desistir de comprarla, que debería, ahí van algunas más.

La segunda a tener en cuenta es que la ardilla es un animal de gran actividad diurna por lo que necesitará correr por toda la casa. Algunas tiendas de animales te dirán que basta con que la saques de la jaula una vez al día, pero una ardilla necesita corretear y saltar por espacios abiertos durante casi todas la horas del día. Hay quien te recomendará que fabriques algún tipo de circuito por la casa con troncos para que pueda trepar, pero recuerda que tu casa no es u bosque y para la ardilla no es un lugar seguro. Las ventanas o los cables pueden acabar con la vida de una ardilla de una manera bastante más fácil de lo que puedas llegar a pensar.

Muchos de estos animales son abandonados porque la simple razón de que una ardilla no puede evitar comportarse como lo que es: una ardilla. Y fuera de su jaula este animal hará sus necesidades básicas donde pueda y rascará todo tipo de cosas. (Mucha gente se entera de esto justo después de soltarla por la casa y eso convierte al nuevo juguete en un problema). Por si esto fuera poco la ardilla emite sonidos muy agudos cuando está en la jaula. Es algo normal en las ardillas comportarse de esta manera, pero a muchas personas puede llegarle a molestar bastante escuchar este tipo de sonidos tan agudos.

Ver una ardilla en libertad, en el interior de un bosque, es una experiencia tremendamente divertida y emocionante, tanto para los niños como para los adultos. Foto Ryan Stone on Unsplash

La tercera: como ya habrás adivinado la jaula de la ardilla no puede ser una jaula pequeña, debe ser muy grande porque como decimos este animal necesita mucho espacio para moverse. Recuerda que si no la tienes suelta por la casa necesitará trepar y esconderse en la jaula. Necesitará saltar y encontrar un lugar seguro si se asusta con algún ruido propio de la casa. A las ardillas no les gustan las corrientes de aire, ni que el sol les de directamente, ni el sonido, muchas veces excesivo, de la televisión o la consola de juegos. Como veis, lo que necesita realmente es estar en libertad.

¿Necesitáis más argumentos para desistir de compraros una ardilla? Seguro que no. Aún así, ahí van otro par.

La comida, por ejemplo. La ardilla es un animal omnívoro. Come semillas, frutos secos y como no está en libertad, para completar su dieta hay que darle verduras frescas dos veces por semana como mínimo y no olvidarse de los insectos. Ah, ¿no lo sabíais? La ardilla necesita comer insectos para conseguir el aporte de proteínas necesario para vivir. Además, como la ardilla es un roedor no debes olvidarte de poner un buen trozo de madera para que pueda roer.

Otra cosa que a lo mejor tampoco sabes: Las ardillas no son animales cariñosos y lo normal es que no se dejen acariciar. (Y hacen bien, a nuestro entender). Y a la ardilla tampoco le gustan los animales como los perros o los gatos; los temen como a depredadores. Y lo son, no nos olvidemos. Si sueltas una ardilla por la casa lo más normal es que tu perro o gato intenten cazarla.

Pues nada. Si quieres ver a un animal triste sólo tienes que enjaularlo, ya sabes.
Esperamos que todo esto sea suficiente para que no compres animales que deberían estar en libertad en lugar de formar parte de un cruel negocio. ¿Quieres ver una ardilla? Vete de paseo por un bosque, o a un parque de tu ciudad. Con un poco de suerte y paciencia verás a una ardilla en libertad, que es como deben estar.