Portada de Stay Hungry. Este disco que otorgó a Twisted Siter el reconocimiento internacional gracias a temas como "We're Not Gonna Take It" y "I Wanna Rock.

Si hubo un grupo divertido y estrafalario en el panorama del heavy metal ese fue, sin duda, Twisted Sister. (Divertido y con unas canciones más incisivas de lo que puede parecer).

En febrero de 1973 el guitarrista Jay Jay French pasó a formar parte de la banda Silverstar. Esto no parece tener importancia pero sin duda la llegada de French a Silverstar fue el germen de Twisted Sister tal y como lo conocemos. Vamos a ver por qué; el vocalista de esta banda, Michael Valentine, sugirió un cambio de nombre y el grupo pasó a llamarse Twisted Sister. Poco tiempo después de hacer este cambio y, por raro que pueda parecer, tanto Michael Valentine como el otro guitarrista (Billy Diamond ) dejaron la banda. Pese a todo, Jay Jay French decidió aguantar haciendo las veces de guitarrista y vocalista. Pasaron dos años antes de que Eddie «Fingers» Ojeda, amigo de French, entró a formar parte de Twisted Sister como segundo vocalista y segunda guitarra. Y contra todo pronóstico, Jay Jay French y Twisted Sister seguían aguantando.

En 1976 se unió a la banda, como vocalista principal, Dee Snider . (Y no solo como vocalista; Snider es un consumado compositor de canciones y Twisted Sister dio un vuelco total en su trayectoria tras la llegada del nuevo vocalista). Poco después del aterrizaje de Snider el batería Kevin John Grace fue sustituido para dejar paso a Tony Petri.  Con la llegada del nuevo batería la banda se acercó mucho más al heavy metal y sus canciones comenzaron a recoger influencias de grupos como AD/DC, Black Sabath o Alice Cooper.

Dee Snider, debido a su talento, se convirtió muy pronto en el líder de la banda y Twisted Sister comenzó a destacar, primero a nivel local y, poco a poco, en varios estados de los Estados Unidos de Norte América. Los fans de la banda comenzaron a crecer como setas y decidieron referirse a sí mismos como, agarraros bien, S.M.F.F.O.T.S., acrónimo de Sick Motherfucking Friends Of Twisted Sister. (Enfermos Hijos de Puta Amigos de Twisted Sister). Ojo al nombrecito. 🙂 Pero aunque Twisted Sister comenzaba a sobresalir en el panorama musical ninguna discográfica se atrevió a confiar en ellos. Llegados a este punto la banda de Dee Snider, lejos de amilanarse, creó su propia discográfica. Corría el año en 1979. Publicaron un sencillo titulado: I’ll Never Grow Up Now. (Un año más tarde publicaron Lady’s Boy).

Pero aunque la banda iba claramente en la buena dirección no todo fue sobre ruedas. En el año 1978 el bajista Kenny Neill, influenciado por una secta que promulgaba un cristianismo fanático, renegó de Twisted Sister alegando que la la banda tenía una actitud sacrílega e irrespetuosa hacia el cristianismo. El abandono de Neill no fue tan malo después de todo, al contrario en nuestra opinión, ya que por suerte fue reemplazado por el ya mítico Mark «The Animal» Mendoza.

En 1980 el batería Tony Petri fue reemplazado por Richie Teeter y Teeter a su vez fue sustituido por Joey Brighton. Y ahí no quedó todo; Brighton fue sustituido por Walt Woodward III (que estuvo en la banda durante tres días) y que sería finalmente sustituido por A.J. Pero.

A pesar de tantos cambios podríamos llegar a afirmar que la el banda clásica de Twisted Sister estuvo compuesta por: Dee Snider, Jay Jay French, Eddie Ojeda, Mark Mendoza y A.J. Pero. O no. 🙂

En 1982 Twisted Sister abandona Nueva York para ir al Reino Unido en busca de discográfica. Allí firmaron un contrato con Secret Records, una discográfica especializada en música punk y que en ese mismo año publicó el primer EP de la banda: Ruff Cuts. Después publicaron Under the Blade, el primer álbum de Twisted Sister que fue un éxito inesperado, hasta el punto que les proporcionó la oportunidad para convertirse en teloneros de bandas ya consagradas dentro del panorama como Motörhead.

Twisted Sister tenía intención de sacar a la luz otro sencillo pero Secret Records quebró antes de que Dee Snider terminara la canción. El sencillo debía llamarse We’re Not Gonna Take It. Uno de los grandes éxitos de la banda y todo un himno dentro del heavy metal.