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Suzana Herculano-Houzel es una neurocientífica brasileña que trabaja principalmente en proyectos de neuroanatomía comparada. Entre sus aportaciones a nivel mundial se encuentran un método para contar neuronas y un estudio sobre la relación que existe entre el área de corteza cerebral y el grosor y número de pliegues corticales.

Actualmente Herculano-Houzel es profesora de psicología y ciencias biológicas en la Universidad de Venderbilt (Tennessee, Estados Unidos) donde ha trabajado en el primer estudio que cuenta el número de neuronas corticales en el cerebro de varios carnívoros, incluidos gatos y perros.

El resultado ha sido publicado en la revista Frontiers in Neuroanatomy. En lo referente a nuestros animales domésticos favoritos, perros y gatos, el resultado es que los perros tienen más de 530 millones de neuronas, más del doble que los gatos que cuentan con 250 millones. (El ser humano cuenta con unas dieciséis mil millones de neuronas).

El equipo de la doctora Suzana Herculano-Houzel comenzó estudiando el cerebro de varios animales; la científica brasileña necesitaba saber, fuera de toda duda, si era cierto que un animal grande, con un cerebro acorde a su tamaño es más inteligente que uno de menor tamaño que, por lógica, tiene un cerebro más pequeño. Y resulta que esta teoría, aceptada por todo el mundo, no está tan clara como parecía. El estudio reflejó, entre otras cosas, que los gatos tienen el mismo número de neuronas que uno oso pardo (El cerebro del oso pardo es 10 veces más grande que el de un gato).

En un principio los científicos suponían que sus datos ratificarían la hipótesis de que los carnívoros deberían tener un cerebro con más neuronas corticales que los herbívoros porque la estrategia del cazador exige mucho más esfuerzo, cognitivamente hablando, que la estrategia del herbívoro a la hora de encontrar alimento para sí mismos y para su descendencia.

El equipo de investigación llegó a la conclusión de que la relación de neuronas al tamaño del cerebro de pequeños y medianos carnívoros era más o menos la misma que la de los herbívoros, lo que hace suponer que la evolución ha desarrollado el cerebro de los herbívoros para que puedan huir de los depredadores de la misma forma que ha incrementado el cerebro de los carnívoros para que puedan cazar a los herbívoros.

El trabajo de la doctora Suzana Herculano-Houzel no sólo aporta importantes datos sobre el cerebro de los animales, también demuestra como la naturaleza es capaz de ajustar las capacidades de todos los animales al entorno natural en el que viven.