Siempre hemos estado interesados por el trabajo de los reporteros gráficos, en especial por el trabajo de los fotógrafos de guerra. Hablando con alguno de estos profesionales, que nos mostraba la cruda realidad de una guerra un poco más allá de lo publicado en los medios, nos llamaba la atención, sobre todo, las fotos de las personas civiles que quedaban, desoladas, en medio de la ruina y la destrucción. Nos llamaba la atención como estas personas unos años antes, unos meses antes, tenían una vida normal y así, tras una decisión de políticos locos, su vida despareció.

Las fotos de niños amputados que, con toda seguridad, días antes de que una bomba les arrancara un brazo o un pie, tenían planes para un futuro cercano y verlos allí, en una fotografía, ya sin vida en los ojos, sin posibilidades de correr de nuevo por las calles, nos encoge el corazón.

Los cadáveres esparcidos por la calle tras un bombardeo sólo eran eso, cadáveres que jamás volverían a jugar, jamás volverían a acariciar la cara de su novio, de su novia, de su madre. Jamás aquel niño muerto correría de nuevo tras una pelota.

Esas fotos, esas imágenes, esas noticias que los reporteros de guerra nos hicieron llegar, inspiraron hace años, “Vida de cadáveres”

Detalle e una ilustración de «Vida de cadáveres»

Antes de este relato ya habíamos publicado ilustraciones sobre la guerra, incluso trabajamos en un diseño para una campaña contra las bombas racimo pero,, “Vida de cadáveres” es el primer relato gráfico pensado como tal, como una serie de ilustraciones que conformaban una historia o un mensaje para el lector. Y aquí está. ¡Espero que os guste!