Los que nos conocen, o nos siguen en twitter, saben que el heavy metal es uno de nuestros géneros musicales favoritos, así que, para empezar esta nueva temporada, vamos a escribir sobre una banda, como no, 🙂 de heavy metal. No es una de nuestras bandas predilectas pero sí sacó un disco a finales de los 80 que nos encantó. La banda es WASP, los californianos liderados por el bajista Blackie Lawless, y el disco, ya un clásico, The Headless children.

Salió al mercado allá por 1989, producido por el propio Lawless, y fue el trabajo que llevó al grupo a otro escalón dentro del heavy metal. Los temas de este disco eran (son) mucho más sociales y políticos y eso confirmó a WASP como grupo sólido y solvente dentro del género.

Como decimos, el disco entero rezuma calidad; duro, contundente, con unos riffs inconfundibles. “Mean man”, canción que Blackie Lawless escribió pensando en Chris Holmes es uno de los grandes temas del disco. Y la canción que da nombre al disco, “The Headless Children”, con sus poderosas guitarras, muy parecidas al sonido de los mismísimos Judas Priest, nos dan una idea del gran trabajo que WASP presentó en el 89 del siglo pasado. “Thunderhead” y la balada “Forever free” son otros dos temazos que se pueden encontrar en este álbum que no tiene desperdicio.

Sin duda con “The Headless Children” terminó con una época para WASP, porque ya en la década de los noventa perdieron, como muchos otros grupos, influencia y fuerza dentro del panorama musical.

Uno de los singles del disco es “The Real Me”, una versión del tema que aparece en el Quadrophenia de The Who.

Por cierto; no olvidéis repasar con lupa la portada, al igual que el disco, no tiene desperdicio y en su época levantó algo de polvareda por los personajes del siglo XX que aparecen en la ilustración.